Jardines

Durante los nueve siglos de su historia, Marrakech acumula un patrimonio verde impresionante. Desde su fundación en el siglo XI, la ciudad encarna el modelo de ciudad jardín. El núcleo urbanizado por la Medina entonces fue rodeado del primer anillo de verdor formado por vergeles y huertas. Después, ciertos barrios pidieron prestado el nombre de su jardín: Arset Messioui, Arset Chbani, Arset El Bardii, etc.

Más allá de las murallas se extendía el campo reservado del Palmeral con sus millares de hectáreas de palmeras emblemáticas, de fruteros diversos y de culturas separadoras. Anillos verdor se escalonaban así en una sucesión de campos cultivados y de vergeles hasta el oued (Rio) N’fis, que representaba el límite del jardín.

Marrakech prevalece hoy como el conservatorio de todos los estilos de jardines conocidos en el reino desde el siglo XII. Tomaremos como ejemplo los jardines de Agdal y de Ménara. Arsats o jardines principescos se han desarrollado a partir del siglo XVIII.

Actualmente, Marrakech cuenta 67 zonas verdes repartidas en cinco distritos, cubriendo una superficie total de 284 hectáreas.

Mucho más que un oasis, Marrakech es una verdadera ciudad jardín: en los cuatro rincones de la ciudad se despliegan zonas verdes que testimonian el afecto de Marrakechís para el arte de los jardines. Este arte ha estado considerado siempre como una expresión del arte de vivir en Marrakech. Desde su creación en el siglo XI por los Almorávides Marrakech representa un modelo de ciudad jardín. La superficie total de las zonas verdes se acerca a las 350 hectáreas, sin contar el Palmeral (10 000 hectáreas), El Oliverio de Agdal (500 hectáreas) y el Oliverio de Ménara (80 hectáreas). El conjunto de estos espacios confiere a la ciudad ocre una media de 11 m ² de zonas verdes por habitante, a sabiendas que el ratio mundial de las zonas verdes por habitante reconocido es de 10 m ².

En Marrakech, dos ciudades se bordean, la ciudad antigua dentro de las murallas, y la ciudad nueva con los barrios de Guéliz, el Hivernage y la avenida Mohammed VI. Muy extensa, la ciudad es el sitio ideal para los paseos a pie, en bicicleta o en carreta según la tradición en Marrakech.

Los jardines y las zonas verdes están presentes en todas las partes de la ciudad, incluido dentro de las murallas. El Jardín Majorelle, el Parque Moulay Abdessalam, los Jardines del Palacio Bahia, los vergeles de Menara del Agdal y muchos otros todavía son lugares de paz mental, de descanso, y de encantamiento.

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